Diferencias entre restrictivas y purgativas o bulímicas

Las pacientes bulímicas de peso normal suelen tener mayor confianza en sus relaciones personales y tienden a reconocer que tienen problemas alimenticios más a menudo que las anoréxicas, quienes tienden a negar su enfermedad. Por otro lado, mientras que las restrictivas presentan un gran autocontrol, en las bulímicas sucede al contrario, presentando problemas en el control de los impulsos y siendo más frecuente entre ellas el abuso de alcohol o drogas, auto-mutilación, cleptomanía, intentos de suicidio, promiscuidad sexual y labilidad en el estado de ánimo. La mayoría de las pacientes con síntomas purgativos suelen estar deprimidas. Las bulímicas tienen mayor tendencia a experimentar los sentimientos negativos abiertamente, como la furia, la envidia, la rivalidad, a veces en estallidos que se suprimen bruscamente o que van seguidos de sentimientos de vergüenza.

Entre las características de personalidad que pueden hacer a una persona más vulnerable a la anorexia restrictiva se encuentran la baja auto-aceptación, el perfeccionismo, la tendencia a obsesionarse, el aislamiento social, el conformismo, exceso de autocontrol expresado a través de alta auto-disciplina y control de las emociones, y una alta auto-trascendencia (es decir, personas espirituales, desinteresadas de sí mismas, poco pretenciosas, pacientes y no egoístas). Las bulímicas presentan mayor facilidad para relacionarse y mayor apertura a nuevas experiencias. En ellas, más que el perfeccionismo, predomina la baja tolerancia a la frustración, de modo que las frustraciones de la vida son percibidas como insoportables. A veces esta baja tolerancia procede de una sensación de “haber soportado ya demasiado”, como las burlas de compañeros, o el mismo dolor causado por su baja autoestima. Muchas personas con trastornos de la alimentación han sufrido abusos sexuales en su infancia.

La influencia de la sociedad y los medios

La sociedad actual le da una importancia excesiva a la delgadez, la apariencia física y la belleza mal entendida, una “belleza” que rechaza el verdadero aspecto del cuerpo femenino y busca mujeres sin curvas y musculosas como hombres. Pero no sólo eso, sino que además exige a las mujeres una multiplicidad de roles simultáneos que pueden resultar agotadores para cualquiera (trabajadora, madre, esposa, amante…). No sólo se exigen todos estos roles, sino que además, se exige que sea ella principalmente la que cubra las necesidades emocionales y de cuidados de su familia. Si a estas exigencias le añadimos una forma de ser perfeccionista y deseosa de hacer lo “correcto”, lo que la sociedad espera de ellas y un miedo al fracaso, a no estar a la altura, como a menudo sucede entre las personas con trastornos de la alimentación, no es extraño que la joven adolescente se sienta asustada ante la perspectiva de convertirse en una mujer adulta. Estos sentimientos de inadecuación conducen a una baja aceptación de sí misma y empieza a no gustarse lo suficiente, a ver defectos en sí misma y en su cuerpo. Es aquí cuando el mensaje que la sociedad actual transmite una y otra vez hace mella en ellas de forma especialmente intensa, llevándola a concluir que si es lo bastante delgada y atractiva todo irá mejor, todo será más fácil. Al fin y al cabo parece más fácil cambiar el cuerpo que la mente, parece más fácil adelgazar que vencer los miedos, pero la realidad es que es más bien al contrario; es más fácil cambiar la mente que cambiar el cuerpo; sería más sencillo aceptarse a sí misma tal y como es, que luchar por alcanzar lo inalcanzable: el estado de delgadez que la haga sentirse capaz de enfrentarse al mundo. Eso no sucederá nunca porque lo está intentando alcanzar del modo equivocado.

De hecho, en vez de recurrir a la complicada y dolorosa huida anoréxica, sería mucho más fácil recurrir a una rebeldía sana contra las presiones de la sociedad, de su padres, de sus propias autoexigencias perfeccionistas. Aceptar la imperfección, crear la propia realidad, el propio mundo, los propios valores e ideales de lo que es deseable o no lo es, ignorar y despreciar los mandatos sociales insanos y destructivos. En cierto modo puede decirse que está haciendo eso al crear su mundo anoréxico, pero lo está haciendo de un modo patológico, que la sume en un infierno, incluso aunque a veces, en medio de este infierno alcancen momentos de grandeza provocados por el triunfo ante sus impulsos y su cuerpo. Pero este momento durará poco, y sucederá a costa de un altísimo precio.

Problemas médicos como consecuencia de los trastornos alimenticios:

Anorexia

  • Apariencia. La importante pérdida de peso les da un aspecto emaciado, palidez extrema debida a la anemia, piel seca y acartonada (deshidratación), aparición de un vello fino en cara y cuello (lanugo), a veces tono amarillento, y cabello fino y sin brillo.
  • Aparato cardiovascular. Pulso lento (por debajo de 60 latidos por minuto), hipotensión arterial, coloración azulada, edema de las extremidades. Los fallos del aparto cardiovascular constituyen una de las principales causas de mortalidad.
  • Aparato gastrointestinal.Enlentecimiento de la función intestinal, con marcado estreñimiento. Los síntomas que aparecen incluso después de comidas muy escasas, como sensación de plenitud e hinchazón, se deben al retardo en el vaciado gástrico producido debido al mal funcionamiento intestinal. Puede llegar a producirse incluso una parálisis total del intestino.
  • Alteraciones endocrinas. Alteraciones del ciclo menstrual e hipotermia.
  • Sistema músculo-esquelético. Debilidad muscular debida a la pérdida de tejido muscular. Cuando la enfermedad aparece a una edad temprana, puede haber retraso en el crecimiento y anormalidades óseas características de la osteoporosis.
  • Sistema nervioso. La desnutrición puede llevar a la atrofia cerebral así como a la dilatación de los ventrículos cerebrales.

Bulimia

  • Apariencia. En el dorso de la mano de personas que vomitan de forma crónica puede aparecer una callosidad debido a la irritación que producen los dientes al intentar producirse el vómito repetidamente. Alteraciones de la piel bajo las costillas debido a la presión que se ejerce sobre el abdomen para producir el vómito. La piel alrededor de la boca puede estar roja e irritada debido al contacto frecuente con los ácidos gástricos.
  • Agrandamiento parotídeo. La glándula parótida se encuentra a menudo inflamada y rodeando las orejas por delante y por detrás. Suele deberse a la alteración y bloqueo de los conductos salivales. El esmalte de los dientes aparece dañado, hay caries, gingivitis.
  • Aparato gastrointestinal. Puede aparecer dolor abdominal debido a los atracones y al vómito frecuente y dilatación del esófago y estómago. También hernias de hiato y pancreatitis agudas, esta últimas como resultado de una atracón severo. El abuso de laxantes puede generar diarreas crónicas, incluso con pérdida de sangre y dar lugar a un intestino flácido que deja de responder, con síntomas de estreñimiento, flatulencia, disfagia, náuseas y pesadez.
  • Cambios metabólicos. Tanto los vómitos como el abuso de laxantes producen una pérdida de potasio que da lugar a alteraciones nerviosas y musculares, como debilidad muscular, palpitaciones, arritmias e incluso muerte súbita.
  • Complicaciones respiratorias. Los vómitos pueden causar neumonía por aspiración.
  • Las alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico ocasionadas por los vómitos recurrentes y el abuso de laxantes o diuréticos, combinadas con la pérdida de peso, puede llegar a ser una ecuación mortal que acabe con su vida.
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