Las familias de las personas con trastornos alimenticios

  • Suelen ser familias muy preocupadas por temas relacionados con la delgadez, el peso, las dietas y el ejercicio físico, que dan gran importancia a la juventud y temen la vejez.
    Tienen altas expectativas de rendimiento a nivel individual, de competencia social, deportivo, intelectual, académico, etc. de modo que exigen mucho a sus hijos.
  • Fomento de la dependencia hacia los padres, quienes tienden a considerar que su hija no tiene la capacidad suficiente para ser autónoma. Reaccionan ante los deseos de independencia de su hija, impidiéndole la separación.
  • Son familias que no favorecen la expresión de las emociones, sobre todo las consideradas inadecuadas. Hay una fuerte tendencia a evitar problemas y dificultades personales, ignorándolas cuando suceden. El padre a veces se siente un segundón dentro de la familia, a pesar de tener éxito profesional, pero niega esta situación y aparenta que todo va bien y que son una familia feliz. Esta falsa imagen oculta una gran inseguridad que acaba siendo percibida por la hija adolescente, sintiéndose frustrada y desilusionada. De niña su relación con él es buena, a menudo mejor que con cualquier otro miembro de la familia pero durante la adolescencia se produce una especie de perdida, una frustración o desilusión. Es frecuente que los padres de anoréxicas tengan reacciones depresivas cuando estas son adolescentes.
  • Algunos estudios los describen como distantes, débiles, pasivos, rígidos, dominantes, agresivos.
  • La relación con la madre puede se buena, mala o, en la mayoría de los casos, intermedia, pero ha sido igual desde el principio. Las madres pueden haber tenido problemas con su peso o algún trastorno alimenticio o haber hecho dietas a menudo. Algunos estudios las describen como ambivalentes, sobreprotectoras y controladoras.
  • Las relaciones familiares se caracterizan por una valoración del auto-sacrificio, donde quien consigue el poder es el que más se sacrifica por los demás. De este modo, es visto como superior y se gana el “derecho” de operar sobre los otros miembros de la familia. Le dan una importancia muy grande a la unión, la lealtad, la cohesión y el sacrificio personal, mientras que las características opuestas, como separación, huida y traición están presentes de una forma sumergida, como algo temido y tentador a la vez.
  • La proximidad entre los miembros de la familia suele ser excesiva, inmiscuyéndose cada uno en los sentimientos y pensamientos de los demás, falta la privacidad y no se fomenta la autonomía o la auto-realización. Hay un enmarañamiento familiar en el que las identidades permanecen borrosas, la comunicación entre ellos en vaga e imprecisa, a menudo piensan que es inútil y peligroso involucrarse en relaciones con otras personas.
  • Sobreprotección: como los padres se preocupan tanto de la conductas de sus hijos, estos se vuelven demasiado conscientes de sí mismos y de las expectativas de las demás personas. El hecho de haberse sentido vigilados toda su vida los lleva después a vigilarse a sí mismos continuamente para asegurarse de que hacen lo correcto.
  • Son familias rígidas, que tiene dificultades para aceptar los cambios, como los ocurridos durante la adolescencia. En cierto modo, echan de menos la niña que una vez tuvieron y tienen dificultades para aceptar que se está transformando a una mujer que ha de ser cada vez más independiente.
  • Los conflicto se evitan o no se resuelven de manea apropiada, se oculta toda rivalidad, los desacuerdos son temidos y difíciles de manejar, la armonía es para ellos esencial, nadie está preparado para asumir la responsabilidad por las cosas que van mal o por las propias acciones. Tras una facha de alegría suele esconderse una profunda desilusión.
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